Los «dividendos de memoria» son el valor emocional creciente que generan las experiencias vividas a lo largo del tiempo.
A diferencia de los bienes materiales, que se deprecian, los recuerdos de experiencias significativas se revalorizan con los años.
A veces, el recuerdo de un viaje o una celebración genera incluso más alegría que la experiencia misma, y esos recuerdos pueden compartirse con otros en forma de historias y consejos.