Sectores cíclicos (como turismo, financiero, consumo discrecional, tecnológico e industrial) suelen beneficiarse en expansiones o auge, cuando la demanda crece.
Los sectores defensivos (bienes de primera necesidad, servicios públicos, farmacéutico) suelen mantenerse más estables, incluso en recesiones o depresiones.
La selección de sectores puede marcar la diferencia en una cartera, según la fase económica.