El NASDAQ 100 está predominantemente compuesto por empresas tecnológicas, lo que lo hace susceptible a cambios en este sector y lo convierte en un indicador de las tendencias globales de innovación.
El S&P 500, al abarcar sectores como consumo, salud, energía, finanzas y tecnología, ofrece una visión más equilibrada de la economía estadounidense en su conjunto. Esta diversificación puede suavizar las oscilaciones debidas a una crisis en un sector particular.