Los principales riesgos incluyen la volatilidad del precio, los costes de almacenamiento y seguros para plata física, así como los riesgos relacionados con cambios en la demanda industrial.
También debes considerar posibles cambios en la normativa fiscal o regulaciones de comercio que puedan afectar tu inversión.
Una buena diversificación y un análisis previo pueden ayudarte a minimizar estos riesgos.