La salud financiera es el cimiento sobre el que se construye la libertad financiera.
Sin unas finanzas saneadas, es decir, sin deudas al consumo y con un fondo de seguridad constituido, es muy difícil dar el salto a la inversión de forma segura.
Primero necesitas estabilizar tu situación económica y después podrás destinar parte de tus ingresos a crear activos que generen rentabilidad a largo plazo.
En definitiva, no se puede aspirar a la libertad financiera sin haber cuidado antes tu salud financiera.