No existe una cifra única válida para todo el mundo, ya que depende de tu perfil de riesgo, horizonte temporal y estrategia global de inversión.
Sin embargo, un peso de entre el 10 % y el 20 % de la cartera suele ser un rango razonable para obtener diversificación adicional y potencial de rentabilidad extra sin comprometer la estabilidad del conjunto.
Lo importante es que las small caps actúen como complemento de una cartera principal bien construida, no como el núcleo de tu estrategia.