Los gobiernos son un actor decisivo, ya que establecen marcos regulatorios, ofrecen incentivos fiscales y destinan fondos públicos a la investigación y desarrollo del sector.
En España y en la Unión Europea, se han lanzado planes estratégicos ambiciosos para fomentar la producción y uso de hidrógeno verde.
Sin este respaldo institucional, la transición hacia el hidrógeno sería mucho más lenta y costosa.