En España, la compra de plata física suele estar gravada con IVA.
Las ganancias obtenidas por la venta de plata, ya sea física o a través de inversiones financieras, están sujetas a impuestos sobre las ganancias de capital en el IRPF.
Es recomendable consultar con un asesor fiscal para entender tus obligaciones específicas según el volumen y tipo de inversión.