Durante la recuperación y expansión suele ser recomendable apostar por renta variable, ya que los precios y el momentum son favorables.
Al acercarse al final del auge o durante la recesión, muchos inversores optan por renta fija, materias primas o activos refugio como el oro.
Al final de una depresión puede haber oportunidades atractivas para comprar activos de calidad a precios muy bajos.
Mantener una estrategia constante a largo plazo, con compras periódicas (promediado), puede reducir el riesgo de entrar y salir en momentos inoportunos.