Para alguien que está empezando, los fondos indexados o ETFs suelen ser la opción más recomendable.
Permiten diversificar en cientos de empresas con una sola operación, tienen comisiones muy bajas y no requieren experiencia en la selección de valores concretos.
Comprar acciones sueltas con solo 2.000 € implica asumir un riesgo elevado y dificulta una correcta diversificación.