El arbitraje financiero permite ganar dinero aprovechando pequeñas diferencias de precio de un mismo activo en distintos mercados.
La operación consiste en comprar el activo donde cotiza más barato y venderlo donde cotiza más caro, de forma casi simultánea. La ganancia proviene de esa discrepancia temporal en los precios.
Eso sí, para que sea rentable, se necesita rapidez, precisión y, normalmente, un gran volumen de capital.