Aunque ambos son supervisores financieros, tienen ámbitos distintos: la CNMV se encarga específicamente de los mercados de valores (bolsa, fondos de inversión, empresas de servicios de inversión), mientras que el Banco de España supervisa principalmente las entidades de crédito (bancos, cajas de ahorro) y aspectos de política monetaria.
Ambos organismos colaboran estrechamente y, en algunos casos, sus competencias pueden solaparse.