La principal diferencia es que el private equity invierte en empresas no cotizadas, mientras que la bolsa permite invertir en empresas que cotizan públicamente.
Esto implica que en private equity tienes mucha menos liquidez (tu dinero queda comprometido durante años), pero a cambio puedes acceder a oportunidades exclusivas y participar activamente en la gestión de las empresas.
En bolsa, por el contrario, tienes total libertad para comprar y vender en cualquier momento, aunque con menos influencia sobre las decisiones empresariales.