Las comisiones varían según el producto elegido.
Los ETFs suelen tener un ratio de gastos que oscila entre el 0,1 % y el 0,5 % anual, mientras que los fondos gestionados pueden superar el 1 %.
Comparar comisiones es fundamental, ya que incluso diferencias pequeñas se amplifican con el paso del tiempo gracias al efecto del interés compuesto.