Sí, invertir conlleva riesgos y siempre existe la posibilidad de perder parte o la totalidad de la inversión.
Es fundamental estar informado, diversificar tu cartera y prepararte mentalmente para enfrentarte a esta realidad.
Sin embargo, con una estrategia a largo plazo y una adecuada gestión del riesgo, las probabilidades de obtener rentabilidades positivas aumentan considerablemente.