Las comisiones restan directamente rentabilidad a tus inversiones.
Con el interés compuesto, pequeñas diferencias en comisiones pueden traducirse en miles de euros de diferencia a largo plazo.
Por ejemplo, una cartera con un 0,25% de comisión frente a una del 1% puede diferir en unos 30.000 € tras 20 años, suponiendo un 4% de rentabilidad anual.