No necesariamente. Morir con cero se refiere a optimizar el uso de tus recursos mientras vives, no a dejar desamparados a tus seres queridos.
De hecho, el autor promueve dar en vida para tener un mayor impacto en las personas que quieres.
Tu verdadero legado no es el dinero que dejas, sino las experiencias compartidas, los recuerdos creados y la huella emocional que imprimes en quienes te rodean.