La ventaja fiscal por sí sola no justifica elegir un fondo de gestión activa. Muchos de estos productos cobran comisiones elevadas y no siempre baten al mercado de forma consistente.
La fiscalidad es un punto a valorar, pero debes poner en la balanza también rentabilidad histórica, costes, tu perfil de riesgo y alternativas como fondos indexados, ETFs o roboadvisors. Ante dudas concretas, lo ideal es consultar con un asesor fiscal o financiero.