La idea no es gastar de forma irresponsable, sino planificar con inteligencia para no acumular recursos que nunca disfrutarás.
El autor recomienda calcular tu coste de supervivencia anual y utilizar herramientas como calculadoras de esperanza de vida para asegurar que no te quedarás sin fondos.
También sugiere considerar productos como las rentas vitalicias, que te protegen ante el riesgo de longevidad.