Puede tener sentido destinar un pequeño porcentaje de tu cartera a criptomonedas, siempre que tengas una tolerancia al riesgo alta. Lo importante es que este tipo de activos no represente una parte significativa de tu inversión total. Su función principal dentro de la cartera es aportar diversificación y exposición a un sector con alto potencial, pero también con una volatilidad muy elevada.