Aunque tener conocimientos en finanzas puede ser útil, no es estrictamente necesario para comenzar.
Eso sí, es recomendable aprender algunos conceptos básicos como la diversificación, el riesgo y la rentabilidad, para que puedas tomar decisiones informadas.
Con una base mínima de educación financiera y la ayuda de las herramientas adecuadas, cualquier persona puede empezar a invertir de forma sensata.