No se puede predecir con exactitud cuándo cambia una fase. Cada ciclo puede diferir en duración, intensidad y contexto, por lo que basarse solo en historia no garantiza resultados.
Además, el exceso de confianza en los ciclos puede llevar a cometer errores de timing. Por eso, conviene combinar el conocimiento de ciclos con disciplina, diversificación y un horizonte de inversión razonable.