Los bancos centrales modernos utilizan la curva de Phillips como uno de varios marcos de referencia para tomar decisiones sobre tipos de interés.
Cuando observan presiones inflacionarias con bajo desempleo, tienden a endurecer la política monetaria subiendo los tipos de interés.
Sin embargo, los responsables reconocen las limitaciones del modelo y lo combinan con otros indicadores económicos para una visión más completa de la situación macroeconómica.