Perkins defiende que es mejor dar recursos a tus hijos en vida que dejarles una herencia al morir.
Según el autor, el momento óptimo para hacerlo se sitúa entre los 26 y los 35 años de los hijos, cuando el impacto es mayor.
De este modo, no estás siendo egoísta: estás gastando tu dinero conscientemente y dando a tus hijos cuando más lo necesitan.