Las tres vías principales son: comprar acciones de empresas del sector directamente a través de un bróker, invertir en ETFs de hidrógeno que agrupan varias compañías del sector, o suscribir fondos de inversión especializados en energías renovables con exposición a hidrógeno.
Para la mayoría de inversores particulares, los ETFs suelen ser la opción más accesible y diversificada.