Principalmente, se aplica mediante la asignación de activos y dejar correr las ganancias. Dado que habitualmente el 80% de los beneficios provienen del 20% de las posiciones, la estrategia inteligente consiste en identificar y mantener a esos activos «ganadores», en lugar de venderlos prematuramente.
Por otra parte, optimiza el análisis evitando la parálisis por exceso de información. Enfócate únicamente en el 20% de las métricas financieras clave (como deuda, flujo de caja y márgenes) que revelan el 80% de la salud real de una empresa. Esto permite filtrar oportunidades rápidamente y, lo más importante, cortar las pérdidas del 20% de decisiones erróneas antes de que drenen la rentabilidad global de la cartera.