La relación entre ciclos económicos y desempleo es evidente. Así, influyen directamente en las tasas de paro, ya que el empleo tiende a seguir la evolución de la actividad económica.
Durante las fases de expansión y auge, las empresas aumentan su producción y suelen contratar más trabajadores, reduciendo el desempleo.
En cambio, durante la recesión y la depresión, la caída en la demanda y la producción obliga a muchas compañías a reducir personal, lo que incrementa el paro.