La valoración de una empresa se basa en gran medida en su capacidad para generar flujo de caja libre de forma sostenida. Los analistas e inversores utilizan el FCF para estimar el valor intrínseco de la compañía mediante modelos de descuento de flujos de caja.
Un flujo de caja libre sólido y creciente suele llevar a una valoración más alta, ya que indica que la empresa tiene recursos para crecer, pagar dividendos y reducir deudas, lo que resulta muy atractivo para los inversores a largo plazo.